El riñón

El riñón es uno de los órganos que resulta más castigado por el atropellado ritmo de vida actual.

Una alimentación desnaturalizada,ciertos metales pesados en la atmósfera,algunos medicamentos y productos químicos pueden mermar, al cabo de un tiempo,el buen funcionamiento de los riñones y por lo tanto repercutir de una forma importante en nuestro estado de salud.

Al igual que nuestro automóvil,también a nuestro organismo le sienta bien una revisión a tiempo, antes de que aparezcan problemas más graves. El riñón, un órgano sometido a pesadas cargas, nos lo agradecerá especialmente. Démosle cuidados preventivos y nos ahorraremos muchos contratiempos.

Algunos trastornos más delicados y serios como las nefrisis (infecciones del riñón) o la insuficiencia renal requieren un riguroso control a base de análisis.  El  conjunto de órganos que participan en la formación y la eliminación de la orina forman el sistema urinario. Su principal función es la de expulsar los residuos de nuestro organismo mediante la orina que produce.

También regula el equilibrio entre los líquidos y las sales disueltas en la sangre -el equilibrio hidrosalino-. Se parece a una instalación de fontanería con dos circuitos que,de modo selectivo, permiten la filtración de agua y las sales. De manera esquemática,este sistema consta de cuatro partes: el lugar donde se forma la orina, el depósito donde se almacena,los conductos que comunican ambas zonas y otro conducto que comunica el depósito con el exterior,que sirve para evacuar la orina.


Los riñones, con sus correspondientes arterias y venas, son la pieza fundamental del sistema sistema urinario ya que se encargan de elaborar la orina; los cálices y las pelvis renales  la recogen; los uréteres  -uno para cada riñón- transportan la orina y la conducen hasta la vejiga urinaria, donde se almacena hasta la vejiga urinaria,  donde se almacena hasta que se expulsa al exterior a través de otro conducto llamado uretra.

Ejemplo dieta tratamiento natural para inflamaciones
Desde el punto de vista dietético, conviene seguir una dieta líquida durante dos o tres días, a base de zumos de frutas, caldos vegetales -sin sal- e infusiones diuréticas. A partir del segundo o tercer día, se puede empezar poco a poco una dieta vegetariana pobre en proteínas y en sal.

Al principio se prescindirá  de los huevos y de los productos lácteos,  en especial,  de los quesos curados (aunque si se podrá tomar cantidades moderadas de yogur), de las legumbres y de los frutos secos y, por supuesto, de carnes y pescados. Se tomarán principalmente frutas y hortalizas en forma de zumos,ensaladas,verduras cocidas, asadas o estofadas,puré de papas,compotas y macedonias y, con moderación, platos a base de cereales: muesli, papillas de cereales molidos,copos de avena, arroz, y cereales integrales en forma de panes y galletas, siempre con poca sal.

La cura de ayuno suele ser eficaz contra las infecciones rebeldes. Es necesaria una total evacuación intestinal, que puede conseguirse aplicando un enema suave con un litro de infusión de manzanilla a temperatura corporal. Durante el ayuno conviene beber de 2 a 3 litros de agua al día, cantidad que aumenta si el ayuno se acompaña además de medidas sudorīficas y a continuación, se empieza con una dieta vegetariana cruda para dar paso a la lactovegetariana hasta que no se aprecien signos de inflamación ni de disfunción. El café, el té, la leche,las bebidas alcohólicas, bebidas de cola o incluso zumos de frutas industriales elaborados a partir de concentrados no deben tomarse durante el ayuno).

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s