Día de la mujer

Tal día como hoy, el 8 de marzo de 1910, siendo consejera de Instrucción Pública Emilia Pardo Bazán, a través de un real decreto, se autorizó que las mujeres estudiaran en las Universidades españolas, permitiéndoseles la matrícula en igualdad de condiciones que los hombres.

Tal día como hoy, el 8 de marzo de 1977, la ONU anunció que todos los 8 de marzo serían el Día Internacional por los Derechos de la Mujer.

Tal día como hoy, el 8 de marzo de 2018, miles de personas, en su mayoría mujeres, llenaron las calles de ciudades y pueblos de todo el globo, reclamando igualdad real entre hombres y mujeres. 

Un día como hoy, recordamos las incuestionables cifras de la desigualdad de género en España y en el mundo. Según Naciones Unidas, en 39 países las hijas no tienen los mismos derechos de herencia que los hijos; una de cada tres mujeres del planeta es víctima de violencia física o sexual; las mujeres representan solo el 13% de las personas que poseen tierras agrícolas.

En España, a pesar de los grandes avances legislativos y sociales, las mujeres siguen teniendo mayor riesgo de sufrir pobreza y exclusión social: pensemos en las mujeres mayores, que, tras haber dedicado su vida, en muchos casos, a la crianza y al cuidado de sus familiares, o a trabajar en explotaciones agrícolas familiares, sin cotización, perciben en promedio unas pensiones 440 euros al mes más bajas que las de los hombres.

En cuanto a la población que se atiende a través de diferentes programas y proyectos, según los últimos informes, las consecuencias de la crisis originada por la COVID-19 han sido más graves en las mujeres que en los hombres. Ellas han sufrido más contagios y más secuelas, ha aumentado su precariedad en el ámbito laboral, habiendo sufrido más despidos.

A las consecuencias sobre la salud y el trabajo, se ha sumado el retroceso que ha significado la pandemia en cuanto a una vuelta forzada a los roles tradicionales de cuidado que han sido asumidos de forma creciente y en exclusiva por las mujeres tras el confinamiento. Esto nos recuerda la necesidad de poner los cuidados en el centro de las políticas sociales y la urgencia de que el trabajo doméstico y de cuidado, que es el trabajo que sostiene la vida y la hace posible, deje de percibirse como un deber de las mujeres y sea repartido equitativamente y asumido en igual medida por los hombres dentro de los hogares.

No podemos dejar de llamar la atención sobre la alarmante situación de las mujeres que encabezan hogares monoparentales, que son las que más dificultades han experimentado, ya que ante la inesperada crisis provocada por la pandemia han tenido que asumir cada vez más responsabilidades de cuidado, pedagógicas y económicas con evidentes problemas de conciliación, al no poder compartir con nadie las tares derivadas de esas responsabilidades. El 80,1% de esos hogares tiene ingresos por debajo del umbral de pobreza.

Todo ello tiene un impacto decisivo en la salud y en el bienestar emocional de las mujeres, cuyos indicadores en las últimas investigaciones, tanto en lo que respecta a la salud física, como a la emocional, son significativamente peores que los de los hombres.

Volviendo a la esfera internacional, y estando en la misión humanitaria de proteger la vida y la dignidad de las víctimas de las guerras, quiero subrayar de forma especial el impacto de los conflictos armados en las mujeres y alertar acerca de la situación que están afrontando las mujeres y las niñas en Ucrania.

Ante estas preocupantes circunstancias, un día como hoy, debemos reafirmar nuestro compromiso con la igualdad entre hombres y mujeres y redoblar nuestros esfuerzos para conseguirla. Como indica nuestra Estrategia de Género, nuestro compromiso tiene que materializarse tanto en la introducción de la perspectiva de género en el trabajo diario a favor de la población que atendemos, como a nivel interno, en nuestras estructuras y cultura. Para recordárnoslo cada día, hemos creado el pie de firma que acompaña este texto, que os invitamos a utilizar en el día de hoy.

Además de seguir trabajando por la aplicación del enfoque de género en nuestro trabajo con las personas usuarias, se realizan acciones para facilitar el acceso y la participación de las mujeres en nuestros órganos de gobierno, que están próximos a renovarse.

Un día como hoy, querida amiga, querido amigo, no olvides que tú también eres una pieza clave para conseguirlo, una sociedad más igualitarias. Tu implicación y esfuerzos en favor de la igualdad fortalecen nuestro compromiso con la promoción de los derechos de todas las mujeres.

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