Shock hipovolémico

Este tipo de shock se caracteriza por una pérdida grande de volumen intravascular. Dentro de este tipo de shock se diferencia el shock hemorrágico y el hipovolémico no hemorrágico.

• El shock hemorrágico es el tipo de shock que se produce en los pacientes traumatizados graves. Se produce por pérdida de, al menos un 30 % de la volemia del paciente, en situaciones como rotura de grandes huesos (cadera, fémur, etc.), rotura de vasos o vísceras macizas, embarazo extrauterino complicado, alteraciones de la coagulación, complicaciones infecciosas y/o tumorales, hemorragia digestiva (úlcera, varices, etc.), hemoperiteo, hemotórax, etc.

• El shock hipovolémico no hemorrágico es aquél que se produce secundariamente a la pérdida de fluidos intravasculares en situaciones tales como grandes quemados y/o tercer espacio (pancreatitis, ascitis, obstrucción intestinal), pérdidas digestivas por vómitos incoercibles, diarrea; pérdidas renales por nefropatías, diabetes mellitus, diabetes insípida, etc.

Manifestaciones clinicas

Una cuidadosa anamnesis (situación clínica previa, medicación administrada y otras enfermedades de interés) y una valoración clínica inicial son fundamentales para el manejo de éste tipo de pacientes, ya que sus signos y síntomas son muy variados y ninguno por sí solo patognomónico o excluyente.

• Taquicardia, galope, pulso paradójico.

• Frialdad, cianosis, sudor frío (en el shock séptico inicialmente encontraremos calor y eritemas).

• Hipotensión postural.

• Taquipnea, disminución del murmullo, roce pleural.

• Descenso de TA (TAS < 90 mmHg o caída > 30 mmHg respecto a la basal).

• Irritabilidad, agitación, estupor, delirio, coma.

• Pulsos periféricos filiformes.

• Tiempo de relleno capilar aumentado, > 2 seg.

• Oliguria < 30 ml/h – Acidosis metabólica (criterios hospitalarios).

*En la exploración clínica podremos observar, ingurgitación yugular, auscultación pulmonar con crepitantes, ruidos cardiacos débiles, a veces galope, fiebre y calor (en el séptico), hemorragias evidentes o diarrea, signos de deshidratación (en el hipovolémico).

Es necesario monitorizar la respuesta a la resucitación con volumen mediante la monitorización de la PA, FC, FR Sp02 y, si es posible, diuresis. Si no se observa respuesta, el paciente va a requerir con mucha probabilidad reposición de concentrado de hematíes, así como intervención quirúrgica, por lo que es muy importante anotar la respuesta a la resucitación con fluidos en la historia clínica, así como exponerla de viva voz en la transferencia del paciente en el hospital.

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