Accidente Cerebro Vascular (ACV)

Síndrome neurológico focal (territorio vascular), habitualmente deficitario (paresias, afasias), de perfil ictal (ictus “déficit neurológico focal agudo brusco”), por su similitud con el inglés stroke y origen vascular. Pueden ser isquémicos o hemorrágicos.

Evaluación diagnóstica

Debemos seguir un orden ante pacientes con ACV, teniendo en cuente las siguientes consideraciones:

1. ¿El proceso es de causa realmente vascular?

2. Si lo es, ¿es isquémico o hemorrágico?

3. Si es isquémico, ¿es cardioembólico, aterotrombrótico u otras causas?

4. Si es hemorrágico, ¿cuál es su localización y etiología?

La respuesta ordenada y eficaz a estas cuestiones deben basarse en:

a. Anamnesis: antecedentes y factores de riesgo: HTA, diabetes, arritmias, hiperlipemia, tabaquismo, obesidad, enolismo, anticonceptivos, AIT o ACV previos.

b. Exploración física:

1. General: constantes vitales, soplos cardiacos y carotideos, pulsos, etc.

2. Neurológica: incluyendo fondo de ojo, signos de irritación meníngea, Glasgow Coma Score (GCS), etc.

c. Exploración complementaria: a las constantes vitales ya tomadas (TA, FC, SO2; temperatura axilar). Determinación de glucemia mediante tira reactiva, ECG, extracción de sangre para hemograma, recuento plaquetario, coagulación y bioquímica.

Orientan hacia un ACV hemorrágico: cefalea brusca e intensa, deterioro del estado de conciencia, mantenido o progresivo, a lo largo de las 12-72 horas, vómitos sin vértigo, rigidez de nuca,respiración profunda e irregular o entrecortada, pupilas ipsolateral dilatadas, antecedentes de HTA grave, alcoholismo, tratamiento anticoagulante, traumatismo, consumo de drogas, cuadro desencadenado por maniobras de valsalva.

Orientan hacia un ACV isquémico: síntomas que aparecen durante la noche, al levantarse por la mañana o en la primera micción, progresión en hora, antecedentes de cardiopatía isquémica, FA, claudicación intermitente. AIT, valvulopatía conocida.

Es importante tener una velocidad constante durante el traslado del paciente, sin frenadas bruscas y sobre todo, tener presente el principio básico primum non nocere, ya que la adopción de medidas inadecuadas puede agravar el déficit neurológico o sus secuelas: no antagregación (adiro, clopidogrel), no anticoagulación (fraxiparina), no sedar, no administrar esteroides, no administrar manitol (salvo situaciones extremas y de forma puntual).

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