Información y Comunicación

Tras un años de guerra psicológica a nivel global me animo a enfrentarme por partida doble a este tema de escribir en público, ahora como #soycopywriter para hablar de una multinacional que ofrece unas herramientas de forma gratuita, pudiendo contratar otros servicios de pago.

Simplemente quiero dar otro enfoque acorde a mi experiencia y sin que parezca que estoy en contra de las 3 aplicaciones que hoy en día aparecen instaladas en cualquier dispositivo móvil. Funcionan imparcialmente sobre condición sexual, religiosa ni de ningún tipo, estoy hablando como no podía ser de otra manera de WhatsApp, Instagram y Facebook. Este escrupuloso orden guarda una estrecha relación con el ranking de chats establecidos y posiblemente son las Apps con mayor número de descargas registradas.

He de reconocer, “con la boca pequeña” que tuve mi año de creerme influencer, una época donde conseguí con un método poco real pero efectivo el generar gran audiencia, lo cual era productivo de manera ficticia y con un alto contenido desleal y moral; de forma irremediable se formaron bandos sin escrúpulos, todo vale para mantenerse arriba.

La falta de autoestima puede ser uno de los motivos, otro puede ser la presión que ejerce la sociedad con estos medios de comunicación social.

El marketing en ocasiones es extenuante, suele aparecer un buche, no es tontería, yo lo he analizado desde varias perspectivas, es trambólico.

La emoción por compartir, nos puede jugar una mala pasada a la hora de usar el sentido común; yo pasé 3 años sin ver a mi padre por un imagotipo de un corazón en una foto que le hice y subio a su perfil de Facebook, ¿debilidad, fortaleza, ignorancia, atrevimiento o simplemente libertad?.

La pandemia nos ha vuelto a juntar y conozco muchos casos parecidos, yo no llego al punto de actuar por desesperación, desde entonces subestimo el poder de las personas ambiciones e incongruentes.

En mi caso estaban siendo mezclados aspectos profesionales y personales que afectaban a un gran número de personas, en definitiva la situación creaba confusión, la prioridad era compartir a diario, se había convertido en una obligación, como el que tiene que ir a trabajar. Por supuesto que mola mucho, casi tanto o más como ser un héroe.

Ahora que soy autónomo tras formalizar los trámites legales, me he dado cuenta que es absurdo querer usar mi imagen como reclamo de venta. Y ni que decir de lo que pienso sobre lo de poner como insignia unas fotos de hij@s que se usan de escudo y en otros casos como reclamo, tanto tengo tanto valgo, dime que me quieres aunque sea mentira, todo completamente respetable por supuesto.

Mi vida familiar va bien encaminada, es una realidad, en las diferentes batallas no siempre se sale bien parado, ahora nada ni nadie nos va a impedir que nos vaya bien en el amor, elegimos la vacuna “PioZeneca”.

Las redes sociales, cada una con su funcionalidad y sus luces y sombras -¿qué no las tiene?- constituyen un canal en la estrategia de comunicación de cualquier compañía.

Destaca el crecimiento de LinkedIn, que las compañías utilizan para ser relevantes desde el punto de vista corporativo así como para acercarse al talento desde Recursos Humanos.

He retomado el uso de esta red la cual me permite crear relaciones comerciales y profesionales con las personas con las que me comunico.

Lo cierto es que cada vez son menos las empresas que viven de espaldas a este sistema de interconexión remoto para no mirarlas con recelo. No solo se trata de vender. Muchas las integran en una estrategia de atención multicanal.

No hace falta que ponga ningún ejemplo para afirmar que se mezclan muchos aspectos relevantes. Por lo general vamos al límite siempre con este tema, es difícil renunciar a dejar de estar ahí, no es de extrañar que estas cosas resulten adictivas, pudiendo evitarse. En esta vida tiene que haber de todo, que nadie se piense que la vida se termina si no tienes un reconocimiento continuo en la red y por su puesto soy de las personas que pienso que es prácticamente imprescindible estar al día con ellas y más teniendo un negocio. He tenido el placer de trabajar con personas que han alcanzado una gran repercusión mediática y sinceramente yo no me cambio por ninguno. Siéntete orgulloso de lo que eres y fluye con las etapas de la vida.

Ser reconocido implica que estás haciendo bien las cosas, les animo a que nos sigamos sin intención de competición, suele prevalecer la satisfacción que dá montar tu propio negocio. Mi padre lo hizo, compró locales y propiedades gracias a los bancos. Mi objetivo a corto plazo es el matrimonio.

Me parece un tema interesante saber las novedosas que van apareciendo para así poder restar importancia a este asunto de publicar sobre mi vida personal para así dejar de sentirme un extraño por la falta de interés que muestro muchas veces sobre esta materia a pesar de que me siento empresario y en deuda con quienes realmente me aprecian y eso prácticamente me obliga a estar pendiente del móvil.

Me estoy especializando en esta materia del poco uso que doy al Whatsapp, Instagram y Facebook. Os pediría aquellas personas que se sientan identificadas con nuestro método de trabajo que sepan que podemos evadirnos un rato y coger resuello. www.trailtravel.es

Yo estoy a favor del uso de las redes sociales y tengo respeto hacia aquellos que me mandan una invitación para un chat de citas, es muy probable que ni miran a quien se lo mandan, parece que además estamos fomentando la infidelidad y el libertinaje, además, en cualquier caso, ¿por qué he de formalizar mi estado personal?, lo que me faltaba, que este hecho condicione mi vida privada.

Así, tocando este tema, solo así, igual las personas que leáis este apartado, me cedan un poco más la razón.

Yo respeto a todo el mundo incluso al que quiera ser infiel pero es que yo tengo precisamente pareja para no tener que estar empleando mi tiempo, el cual me conecto, en abrir perfiles eróticos en este tipo de grupos para conocer gente que les sobra el tiempo; lo que más atrae es el sexo y las drogas, “this is not my business”. Todos tenemos que poner un poco de nuestra parte, si queremos dejar de negar lo evidente, ya no existe vida más allá de las tres redes comentadas, luego nos quejamos de los dos metros de separación que nos imponen.

Además ahora se suma que es la era del teletrabajo. Se dice algo así como, “llevo muy bien mi vida social completamente ajena al teléfono y solo uso las redes sociales para temas de trabajo”, cuando sabemos que la mayoría de los casos nos engañándonos a nosotros mismos. Si hay algo que ha quedado en entredicho tras la pandemia es que seamos capaces de separar los sentimientos de la legalidad y en el mejor de los casos de la diversión.

Está claro que debemos evitar estar en contacto unos con otros en la medida de lo posible y hacer uso de las recomendaciones sanitarias, a mi de nada me sirve organizar una actividad deportiva en grupo con personas que pueden ser asintomáticas y no son convivientes o una comida familiar o con amigos en un restaurante si no llevamos mascarilla.

Por todo ello veo muy importante analizar la manera que nos estamos informando y comunicando con el móvil.

Gracias como siempre a mi media naranja y prometida futura esposa Eva.

Firmado: Aladín

We have to listen in what we believe

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