El Faro en invierno

Me veo en la imperiosa necesidad de retomar con este blog/diario mis ansias por volar.

Antes que nada quería mencionar lo mucho que añoraba este momento de inspiración para retomar mi tan anhelado método con el que mágicamente consigo mostrar al lector mi verdadera razón de ser.

Gracias a tod@s los que habéis contribuido a que este momento sea único, y para los que leéis también, nada me despierta más emoción que el instante en el que me sumerjo en este arte milenario deseando contagiar al pragmático espectador.

Un poco antes de que mi pareja y yo hemos decidido quedarnos sin los coches, por mutuo acuerdo, tras vencer el miedo por el fehaciente hecho de eliminar toda posibilidad de adquirir un vehículo particular. Una gran parte del tiempo que dedicamos a la escritura se manifiesta cuando nos dirigimos en transporte público hacia nuestro encuentro durante el trayecto de 50kms que nos separa. Circulando en este rudimentario transporte es cuando más personalidad adquiere la tinta mientras fluye acelerada precipitándose irremediablemente contra el papel de este blog que resiste a cada bache y curva del trayecto.

Sonrio mientras planeo una estrategia que me permita como recordar al detalle cada uno de mis días pasados, cualquiera.

Sensaciones de felicidad recorren mi cuerpo destruyendo la monótona rutina cuando se que ya nada podrá detener este fuerte impulso por expresarme a placer, gracias otra vez.

Desde ayer por la tarde que estoy con Eva, mi pareja, la principal razón de mi existir. Le estamos sacando provecho a esto de la tarjeta de la guagua, sin perdón, una y otra vez, cogemos el dichoso transporte público, con lluvia incluida, a saco Paco y tiró porque me toca.

En el trabajo tampoco parece que nadie vaya a rendirse, a estas alturas de años es evidente que ya todos, sabemos cuál es nuestra misión, ni de coña se puede parar y menos con lo difícil que no lo están poniendo la sociedad.

Era imposible no percatarse que el aparcamiento estaba siendo ocupado, en su inmensa mayoría, por numerosos aficionados al surf.

Raudos y veloces, accedemos con el vehículo de la institución, el cual es estacionado en la imponente torre que se mantiene año tras año frente a la rompiente principal de esta preciosa playa…se oye a uno de los compañeros comentar, “parece hay olitas “.

A medida que dichas series onduladas iban en aumento, tanto de tamaño como de frecuencia, aparece, desafortunadamente, sin previo aviso, el primer rescate del día, justo llega con el primer cambio de turno.

En ese preciso instante, unos segundos antes de que alguien pudiera pedir ayuda, dos de nosotros nos introducimos en el medio acuático para extraer a una mujer.

Se trata de una víctima activa en distray, habla en alemán mientras se afana, pidiendo auxilio con la mano, víctima del pánico, ante su incomprensible situación. Esta tratando de abandonar, sin fortuna, una fuerte corriente que la sorprendió, a unos 500 metros aproximadamente dirección noreste, pico adentro, conocida zona de peligro inminente.

Cual ha sido mi sorpresa cuando me llaman para sacarnos una instantánea con la mujer rescatada y el angustiado marido que como muestra de agradecimiento nos han hecho entrega de una botella de champán, con un billete de 50€ y una nota en el tapón como respuesta a nuestra ordenada ejecución durante su rescate.

Una jornada que ha estado predominantemente marcada por el desafiante ritmo que el equipo de trabajo hemos impuesto en aras de reducir al mínimo nuestros errores agudizando la concentración a la hora de gestionar las necesarias acciones preventivas.

Lo correcto es admitir que debido al exigente control que mantenemos sobre lo que sucede en el mar, nos hemos visto obligados a dosificar las fuerzas para conseguir terminar con éxito un día de playa muy complicado.

En la zona se ha requerido la salida con moto de agua, eliminando con ello cualquier mínima posibilidad de ocio viéndonos obligados a prohibir el baño con bandera roja.

Han tenido que venir a cubrirnos desde otras playas por ambas bandas tras enfrentarnos con otros cuantos rescates que transforman a los bañistas en víctimas rescatadas.

El tiempo atmosférico ha estado bipolar, igual el cielo aparecía despejado por completo que las nubes lo cubrían por completo. Igual el viento soplaba de una dirección que rolaba al lado contrario, Incluso se ponía a llover, de todo un poco.

Como matiz extra comentaré la relevancia que tiene un día como hoy siendo entre todos elegido para celebrar el día del voluntariado con carácter internacional.

Quería dar las gracias a los compañeros de la ambulancia que después de iniciar su partida de nuestra posición, decidieron retornar por decisión propia mostrando una gran entereza mental haciendo honor a sus experimentadas vivencias profesionales, ellos ya intuyeron que su presencia, una vez más, era imprescindible a pie de playa.

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