Los amigos son los hermanos

Deseaba hablar en este capítulo acerca de la fe, se define como la convicción de creer en lo que no se ve.

Comencé con Trail Travel al integrar en mi conciencia la idea de comenzar un viaje que me diera una alternativa sin retorno, debido a una situación personal de libertad que pocas veces se presenta de manera tan clara.
Paradójicamente todo cambia y han tenido que pasar 19 años para sentirme bendecido cuando digo que madre y padre vuelven a vivir en Gran Canaria. Debo estar soñando, ¡que alguien me pellizque!
Al comienzo del proyecto estaba integrando en mi conciencia la idea de crear una alternativa de viaje como “el limbo en búsqueda de un descanso”, ¡suena extraño, es obvio, pero los cambios suelen atraer!
Reconozco que no fueron esbeltos los resultados obtenidos durante los primeros años en este proceso, cuando me sentía capaz de dirigir viajes con el formato de nómadas digitales. De cualquier manera, fue trascendental enfocarme en cómo lo debía hacer, pensaba todo el tiempo en ello, lo integré en mi cerebro, lo hice posible y por suerte ahora es cuando apareció en mi vida.
《 Confía en ti, nunca habrá nadie mejor que tú, descubre tu camino y sigamos la senda 》
Recuerdo como de felices disfrutábamos en el pueblo y aún más porque era la temporada de la oliva dando paso a la cosecha en adobo de algunas decenas de kilogramos para nuestro autoconsumo y salían aceitunas en conserva para todo el año. El jardín también también hacía de huerto dándonos comida orgánica, siempre agradecidos con lo que la naturaleza nos ofrece.
Después del desayuno con pancake (harina de arroz, polvo de hornear, sal, leche de soja, huevo y aceite de oliva cocido en la sartén y encima de plátano en rodajas, miel y tahini) me puse alegremente a ejecutar un nueva postura de la actividad yoga, para mí esta disciplina no implica ningún tipo de ritual espiritual, ni nada por el estilo, solo lo hago como ejercicio deportivo, ‘release your self’. Luego decidí realizar una ruta muy sencilla que va desde el pueblo de Tunte hasta Fataga, este último lugar de llegada me permitió optar por la guagua hasta el sur, más concretamente me dirigía hacia el pueblo San Fernando.
Me reuní con mi padre, con el cuál disfruté caminando por el barrio donde me crié, es una sensación que no sentía desde que tenía 8 años, justo cuando mis padres finalizaron su relación, así que te puedes imaginar el calvario que supuso para ellos los trámites del divorcio, a mi me dura el trauma.
< Lo que es esencial para el corazón es invisible a los ojos >

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