La ética en la RCP

– Discusiones sobre la RCP

Los malos resultados detectaron que la RCP no estaba indicada en todos los casos y por tanto no se podía aplicar de manera indiscriminada.

Surgieron discusiones éticas y morales sobre:

Cómo se debía tomar la decisión de intentar la RCP. Cuándo se debía suspender una RCP y darla por fallida.

De esas discusiones salieron dos consensos:

• Es necesario unificar criterios para que todos los profesionales sigan las mismas pautas.

• Se deben aplicar a la RCP los principios de ética que rigen las demás actuaciones sanitarias.

– Principios éticos en relación a la RCP

• Principio de beneficencia: Los profesionales de la salud deben proporcionar un beneficio derivado de su actuación mientras equilibran beneficios.

• Principio de no maleficencia: La RCP no debería intentarse en casos inútiles o fútiles o contra los deseo de la víctima.

• Principio de autonomía: Una persona tiene derecho a aceptar o rechazar cualquier tratamiento, incluida la RCP.

• Principio de justicia: Si se proporciona RCP, esta debe estar a disposición de todas las personas que puedan necesitarla.

*En ocasiones, ni los protocolos ni los principios éticos son suficientes para guiar la práctica sanitaria y la toma de decisiones resulta difícil. En estas situaciones se pretende que el profesional sanitario lleve a cabo una acción responsable teniendo en cuenta las circunstancias del caso y las consecuencias de sus actuaciones.

– Cuándo iniciar una RCP

• Las indicaciones para iniciar la RCP: cuando hay «interrupción brusca, accidental, inesperada y potencialmente reversible de la circulación y respiración espontáneas».

• La interrupción será:

– Brusca. Se refiere a PCR agudas, que no son consecuencia de un proceso evolutivo y último de alguna patología grave e irreversible.

– Accidental. Se refiere a situaciones en que no se conozca ninguna patología o alteración de base que pueda conducir a la PCR.

– Potencialmente reversible. Permite diferenciar la PCR de la propia muerte.

La RCP solo tiene sentido cuando haya expectativas razonables de recuperación.

Cuándo no iniciar una RCP

Principios de beneficencia y de no maleficencia: no debemos iniciar una RCP cuando tengamos la certeza de que intentarlo será:

– Inútil. Si presenta signos indiscutibles de muerte o lesiones incompatibles con la vida o si han transcurrido más de diez minutos desde la PCR.

– Fútil. Cuando se aplica a pacientes con una enfermedad irreversible que los conduce a una situación terminal.

– Principio de autonomía: no iniciaremos una RCP si tenemos constancia de que la persona en parada ha expresado su voluntad de no ser reanimada, mediante un documento válido o a través del testimonio fehaciente.

– Principios de justicia: no debemos iniciar una RCP cuando:

– Su realización conlleve riesgos para la salud o la integridad del equipo.

– Las posibilidades de supervivencia sean muy bajas y haya otras víctimas con mayores posibilidades.

Cuándo suspender una RCP

– Cuando la PCR ha tenido lugar hace más de 10 minutos.

– Si la víctima había expresado su voluntad de no ser reanimada.

– Si la víctima padecía una enfermedad o situación terminal e irreversible.

– Cuando existe una recuperación de la circulación, que se observa espontánea, efectiva y persistente.

– Cuando han transcurrido veinte minutos o más de RCP sin que se recupere la circulación espontánea.

– Cuando han transcurrido diez minutos o más de RCP sin que se perciba pulso externo demostrable.

– Cuando en situaciones en que hay múltiples víctimas y los recursos son limitados se detectan otros pacientes que tienen mayores probabilidades.

– Cuando el agotamiento del personal impide continuar.

– Cuando se detecta un riesgo que no existía al inicio de la RCP que pone en peligro al equipo asistencial.

Fuente: Altamar

Actualización

Los aspectos éticos y decisiones en el final d la vida estarán sujetas a la evolución del conocimiento y experiencia sobre el COVID-19.

Como los países están en diferentes fases de la pandemia, en la práctica pueden darse algunas variaciones internacionales.

PUNTO CLAVE

Cualquiera adaptación temporal de las guías existentes debería ser interpretada dentro del contexto de cada sistema de salud, teniendo en consideración la prevalencia del COVID-19, los recursos disponibles, etc. El conocimiento sobre el COVID-19 es todavía limitado y estas guías pueden necesitar ser actualizadas cuando haya más información disponible.

La pandemia por COVID-19 representa una crisis mundial, causando una morbilidad y mortalidad significativa en muchas regiones. El virus SARS-Co-2 es altamente contagioso y, sin una población inmunizada, sustancialmente más mortal que la gripe común, especialmente en la población más vulnerable. COVID-19 es una ‘nueva’ enfermedad y, a pesar de los numerosos estudios publicados recientemente, el conocimiento sobre ella es todavía muy limitado.

Hay que ser muy conscientes que cambios importantes en las guías de resucitación podrían tener un impacto significativo y potencialmente duradero a largo plazo en subsecuentes resultados.

Cualquier adaptación ‘temporal’ de las guías existentes debería ser siempre interpretada en el contexto de cada sistema de salud y tener en cuenta factores como la prevalencia del COVID-19 en esa región, y sobre todo el impacto en los recursos disponibles.

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