Respuesta de la presión arterial

La presión sanguínea es la fuerza que ejerce la sangre contra la pared del vaso. La presión empuja la sangre por los vasos y es la responsable de mantener un flujo continuo por todo el organismo.

Los conceptos de salud y enfermedad varían en el espacio y el tiempo. En todos los grupos humanos y en todas las personas ha estado y está presente la sensación de malestar, dolor, enfermedad y también su contrario, la sensación de capacidad para poder desarrollar las tareas habituales, sin embargo desde nuestras ideas actuales se puede carecer de salud sin sensación de malestar, por ejemplo cuando nos diagnostican hipertensión arterial o hipercolesterolemia.

Durante la sístole ventricular la presión aumenta (es la presión sistólica o presión alta) y durante la diástole, baja (es la presión diastólica o la presión baja).

Los factores de los que depende la presión arterial son: el gasto cardíaco y las resistencias vasculares periféricas:

– La presión sistólica crece con el aumento del gasto cardíaco por lo que es más alta tanto en los ejercicios dinámicos como estáticos, ya que antes del inicio de cualquier ejercicio se produce una activación del sistema nervioso simpático que provoca un incremento en el gasto cardíaco.

– La presión diastólica depende más de las resistencias periféricas que son las resistencias al flujo sanguíneo impuestas por la fuerza de fricción entre la sangre y las paredes de los vasos; la fricción se produce en parte debido a la viscosidad de la sangre, y en parte por el pequeño diámetro de las arterias y capilares.

Por lo tanto, en los ejercicios dinámicos, esta presión se mantiene o disminuye (en el ejercicio dinámico se produce una vasodilatación muscular con lo que las resistencias periféricas disminuyen) y en los ejercicios estáticos, aumenta (la contracción isométrica impide que se produzca una vasodilatación arteriolar).

La presión sanguínea (tanto la sistólica como la diastólica) aumenta cuando el trabajo muscular se realiza con las extremidades superiores. Esto es debido a la mayor resistencia al flujo de sangre que ofrece el sistema vascular en los miembros superiores, seguramente debido a la menor masa muscular y al menor número de vasos.

Esta diferencia en la respuesta al ejercicio en extremidades inferiores y superiores tiene importancia para el corazón. El consumo miocárdico de oxígeno y el flujo miocárdico de sangre son directamente proporcionales al producto de la frecuencia cardíaca y de la tensión arterial.

En los ejercicios estáticos, dinámicos contrarresistencia o esfuerzos con la parte superior del cuerpo, el doble producto es elevado, lo cual indica un coste mucho más alto para el corazón.

Consumo miocárdico de oxígeno = frecuencia cardíaca x tensión arterial

Una vez finalizado el ejercicio hay un descenso rápido de la presión arterial, debido a una disminución del gasto cardíaco, a la vasodilatación y al descenso del retorno venoso (estancamiento de sangre en los órganos viscerales y los miembros inferiores).

Esto hace que sea aconsejable no detener súbitamente el ejercicio ya que se puede producir un descenso brusco de la presión (hipotensión) con un cuadro, al finalizar el ejercicio, de malestar general, vértigo e incluso pérdida de conocimiento.

Fuente: ciclo formativo grado medio técnico deportivo en salvamento y socorrismo.

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