Psicología deportiva

Todo deporte conlleva tiempo, esfuerzo, dedicación y, por tanto, una exigencia mental importante.

Para afrontar los objetivos necesitamos tiempo, dedicación, esfuerzo y un grado de exigencia mental, para lo cual muchas veces no estamos preparados.

En términos generales, podemos considerar que el objetivo del entrenamiento, es la mejora de la condición física y psicológica de los deportistas. Para conseguir este propósito, el primer paso es detectar nuestros puntos débiles y, en segundo lugar, desarrollar hábitos para la ampliación de nuestros recursos, ya sean fisiológicos, técnicos o psicológicos.

Al igual que el entrenamiento físico pretende incidir sobre las variables relevantes para el rendimiento como la resistencia, la fuerza, la flexibilidad,…El trabajo mental debe y puede centrarse en la manipulación de variables psicológicas relevantes tanto en nuestras sesiones de entrenamiento, como en competición. Algunas de estas variables relevantes son:

– Motivación: Se refiere al grado de interés por el deporte. Es una variable decisiva tanto en el deporte donde prima lo recreacional, como en el competitivo y afecta desde las conductas de adherencia al entrenamiento (cuantitativa y cualitativamente), persistencia, como a la tolerancia a la adversidad.

– Estrés: Se refiere, sobre todo, al carácter potencialmente amenazante de una competición (obtener un resultado, realizarse como deportista, …). Tiene un carácter adaptativo y puede ser beneficioso o perjudicial (sobre todo si es excesivo). Puede manifestarse de diferentes maneras, incluso antagónicas (ansiedad, agotamiento,…) y casi siempre afecta a las salud física y mental, sobre todo, si no lo podemos controlar adecuadamente.

– Auto-confianza: Se refiere a la creencia de que el deportista tiene recursos suficientes para hacer frente a las demandas del entrenamiento. Se relaciona con la percepción de control y, en función de ésta, puede hacer que predomine la motivación o el estrés. Existe una auto-confianza óptima (me supondrá un gran esfuerzo) que beneficia el rendimiento. Sin embargo, tanto el déficit, como el exceso, pueden comprometer nuestra actuación y rendir por debajo de lo esperado.

– Nivel de activación: Variable muy relevante en el rendimiento, que se manifiesta a dos niveles: cómo nos sentimos y cómo pensamos. Su relación con el rendimiento es de u invertida, por lo que, al igual que la auto-confianza, tiene un punto óptimo y un exceso o déficit perjudica en rendimiento.

– Atención: es el componente táctico-estratégico y con ello, ha convertido en un elemento importante el funcionamiento atencional del deportista, su habilidad para atender a los estímulos relevantes y tomar las decisiones oportunas ante ellos.

Fuente: Go Triatlon

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