Un acto de humildad

Permítanme que no sea yo el que quite mérito a sus proezas. Quien nos lo iba decir, cuando ya nos habíamos acostumbrado a obviar el abismo que supone la soledad más absoluta.

Que decir de cuando proyectas en algunas personas el desprecio con tu acoso, con el consiguiente chantaje emocional que parece produce en algunos individuos un chocante efecto satisfactorio. Ahora, por arte de magia apareció este artículo en la pantalla de tu teléfono.

Cada vez que ignoras el poder de los demás, muestras el miedo que le tienes al sufrimiento, tu capacidad de razonamiento ha mermado sumida por lo que está por acontecer. Estás personas desprenden cinismo, soberbia e hipocresía cuando manipulan su teclado, valga la redundancia. En el equilibrio está la virtud, nadie dijo que entenderse a través de un teléfono con estas sofisticadas características fuera a resultar tan fácil, un punto intermedio hubiera sido lo correcto, respeta, hasta aquí hemos llegado.

Como dice un polémico cantante de éxito internacional llamado Alejandro Sanz en su canción “cuando nadie me vé puedo ser o no ser”, pura ficción. Tienes todas las papeletas para ser un pasajero más, por muy lejos que vayas. Siempre buscarás la aprobación de las masas, vives para competir con los demás, es tu motor de propulsión y vas tirando. Igual con suerte sonrías con ironía y muestres interés al saber que solo estás frente al principio de una verdad, la mía.

Firmado: Jorge Larrosa Anaya

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