Introducción al socorrismo

Gracias a los avances de las ciencias médicas, la morbimortalidad causada por enfermedades ha disminuido de forma considerable, pero paralelamente, a aumentado la mortalidad causada por accidentes, cada vez disponemos de más y mejores máquinas y de elementos que hacen la vida más cómoda y agradable, pero no exentos de riesgos.

Estamos rodeados de un mayor de productos químicos (medicinas y productos de limpieza), mayor número de productos altamente inflamables, máquinas que ante un mal uso representan un peligro, vehículos de motor más veloces, etc.

Un accidente en la vida real afecta a personas y cuando ocurre, hay que afrontarlo con serenidad y un mínimo de conocimientos, ya que sus consecuencias pueden ser muy serias.

Un accidente es un hecho fortuito del que se puede derivar un daño tanto físico como psicólogico a las personas. Sus consecuencias, con frecuencia nos hacen recordar que podría haberse evitado y, conseguirlo, es una función de prevención, ya sea con medidas que actúan directamente sobre la causa (medidas técnicas y legislativas), o actuando sober el sujeto (educación).

Es más fácil y gratificante prevenir el accidente que tratarlo una vez producido. Es necesario que conozcamos los riesgos existentes en los lugares en los que se desarrolla nuestra actividad diaria.

Mediante la prevención detectaremos los imprevistos y la falta de seguridad presentes en un momento dado, que pueden facilitar que el accidente se produzca.

De igual manera, podemos prevenir la aparición de enfermedades si observamos unos hábitos de vida saludables que incluyen una correcta alimentación, evitar el sedentarismo, practicar ejercicio adecuado a nuestra edad y constitución,  evitar el tabaquismo y la ingesta de sustancias tóxicas,  etc.

A pesar de todo, el accidente por propia definición,  es un hecho en cuya producción interviene el azar, y por tanto, una vez ocurrido, hemos de colaborar en la disminución del daño individual y social, efectuando el oportuno y eficaz auxilio, utilizando una serie de técnicas bien aprendidas y no aplicando remedios sin objeto, y siempre, teniendo presente que de los primeros cuidados dependerá la evolución posterior.

El eslabón más importante en la asistencia sanitaria inicial son los cuidados básicos proporcionados por la primera persona que encuentre a la víctima de un accidente o enfermedad repentina.

En la mayoría de las ocasiones, esa primera persona no es un sanitario y a no ser que ese individuo actué adecuadamente en ese momento, la víctima tendrá pocas posibilidades de sobrevivir o de quedar sin secuelas.

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