SARS-CoV-2 en Las Playas

No se dispone de información científica sobre la capacidad del SARS-CoV-2 para permanecer infeccioso en agua salada.

Está permitido el baño (una vez al día) para la práctica deportiva no profesional y exclusivamente de forma individual dentro de la franja horaria comprendida entre las 6 y 10a.m. y desde 20 a 23p.m.

Queda estrictamente prohibido transite y acceder a la playas atravesando Reservas Naturales de Especial Protección.

Hasta el momento, no existen estudios publicados sobre la persistencia del virus SARS-CoV-2 en suelos naturales, por lo que no hay evidencias científicas sobre la vida media del virus que pueda ser relacionada con los suelos en los entornos de playas.

Con respecto al aire en la orilla del mar, los aerosoles formados por las olas y el viento son abundantes y representan una gran fuente natural de partículas en el aire que podrían transportar el virus por este medio por lo que una distancia segura sería superior a los dos metros recomendados en ciudad.

Sin embargo la Organización Mundial de la Salud no ha advertido que el virus puede propagarse por la brisa marina o la brisa costera.

Arena de las playas

Las playas pueden ser infectadas por bañistas infectados.

La probabilidad de encontrar virus infecciosos en las aguas residuales tratadas es baja y la dilución en grandes masas de agua disminuye aún más este riesgo, por lo que la fracción que pueda alcanzar las playas es reducida.

Por otra parte, puede producirse contaminación de las playas por las gotitas emitidas por personas infectadas, así como por sus heces y orina.

La probabilidad de que arenas infectadas alcancen las manos y posteriormente boca, nariz u ojos de algún bañista es baja pero no inexistente. Aun así, se recuerda de nuevo que el mayor riesgo de contagio reside en romper el distanciamiento interpersonal.

Un aspecto importante es la posible inactivación de los virus por la radiación solar. La radiación llamada UVC (200 – 280 nm), es muy eficiente en la inactivación de los virus pues coincide con el máximo de absorción.

Hay estudios que indican que la foto-inactivación ocurre más rápidamente en agua marina que en agua dulce debido a su salinidad. Sin embargo, este rango del espectro solar (el UVC) no alcanza la superficie de la tierra pues es absorbido por el ozono de la atmósfera.

Hay escasos estudios sobre la inactivación por radiación solar para virus en agua, y ninguno que sepamos en arenas en condiciones ambientales. El impacto de la luz solar depende fuertemente de la irradiancia espectral del sol, de la calidad del agua y de la presencia de otros patógenos y de materia orgánica natural.

Por lo que el efecto de la temperatura que puede adquirir la arena de las playas podría ser beneficioso para la inactivación del SARS-CoV-2 para temperaturas superiores a los 56 grados.

En resumen, aunque no existen estudios sobre la prevalencia de virus en la arena presente en playas, la acción conjunta de la sal del agua de mar, la radiación ultravioleta solar (UVB) y la alta temperatura que puede alcanzar la arena son favorables para la desactivación de los agentes patógenos.

Todo ello, siempre y cuando no requiera contacto con terceros y manteniendo una distancia interpersonal de al menos 2 metros.

Fuente: CSIC

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