Competir con los demás

Un día nuevo está delante de mi y no pienso desaprovecharlo, tengo muchas cosas interesantes que hacer, como siempre.

Además ayer aclaramos cara a cara mi pareja y yo una intensa dura conversación que tuvimos por teléfono, hay que celebrarlo.

Hemos puesto control al desproporcionado uso que yo considero hacemos en algunas ocasiones del teléfono. Es cierto, nos encanta escribirnos mensajes, lo que a veces no se puede, incluso en nuestro tiempo libre. Ella siempre lo entiende todo, sabe que todo mis esfuerzos y serenidad van encaminados a conservar nuestro hasta ahora estilo de vida ideal, aunque parezca imposible, es nuestra bonita realidad. Estoy súper orgulloso de ti princesa, solo quiero pasar el resto de nuestra vida juntos, agusto. Escribir me llena de una grata ilusión a cada palabra que me pasa por la cabecita y transformo en frases.

Ya el día siguiente de librar, en el trabajo, me alegra saber, me ha tocado con uno de los que yo deseo considerar como buen compañero de trabajo. El lugar es una playa tranquila, allí estaremos los dos solos operativos en el puesto. Lo cierto es que ha empezado a quejarse desde primera hora. Me parece muy mal si, que tenga que aguantarlo, a mi no me pagan por lidiar los días malos de los demás y parece que molesta que lo diga, pues a pulpear a la marea y mas cuando mis argumentos desatan hira, yo no soy el padre de nadie, además muy pocos escuchan mis recomendaciones. Mi paciencia resulta que ya es escasa. Es hora de poner freno de una vez por todas a una serie de chorradas que no van conmigo, ofensas cuando son hacia mi persona injustificables. Hasta aquí llego mi tope de agresiones de ningún tipo que, mientras tanto, cuando los demás viven, yo sobrevivo, anda ya. Si, será mejor, que todo quede escrito, así es como yo peleo, con argumentos, enseñaos los dientes. Defiendo mis razonamientos de una forma humilde, valiente y dejando la violencia a un lado si no es estrictamente necesario, fiel a mis principios y a los de la institución para la que trabajo. Paso del postureo, haber si queda claro de una (****) vez por todas, no lo necesito, yo me siento vencedor. ¿Buscas crecimiento personal?, yo no soy ningún maestro, soy socorrista, que cada barco aguante su vela, que cada uno cargue su propia cruz, creo que ha quedado clarito y que conste que me siento orgulloso de todo lo que estamos consiguiendo, carpe diem. Este reto ya empieza aburrirnos, nos queda insignificantemente pequeño, para ser sinceros, no entra dentro de nuestros merecidos mágicos planes. Vida mía, estate tranquila, escribiendo apaciguo mi temperamento que algún día le dará un susto a más de uno. No sabemos lo que llevamos dentro hasta que uno siente su instinto innato de supervivencia. ‘La batalla‘ nunca termina hasta que se nos arrebata nuestra dignidad o en el peor de los casos la salud y yo de eso siembro bastante. Que dios reparta suerte, como entenderán nosotros pasamos de machangadas, preferimos una vida sana de cuerpo y mente, estamos libre de pecado. Amén.

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